Aprender a caminar de otra forma

2011.  Ya es 8 de Enero, y han pasado muchas, muchísimas, demasiadas cosas desde la última vez que escribí.

Pero tapada, o escondida detrás de las movidas de los fines de año, viajes, encuentros, hallazgos y desencuentros, decidí postergar hasta hoy volver a el mundo que respiro.

Fue durante la primera quincena de Noviembre del año pasado que recibí la noticia menos deseada: debía someterme nuevamente a una operación, también por rotura de meniscos, pero esta vez en la rodilla izquierda.  La primera reacción se constituyó en un extraño coctail de bronca, frustración y dolor.  Expresiones poco felices de algunas personas de mi entorno de a ratos alimentaron eso; pero más tarde, en un segundo momento estimularon que yo decidiera que esta vez iba a vivirlo de manera absolutamente diferente.

Fue así como decidí que la intervención fuera a fines de Diciembre, entre las fiestas.  Quería dejar todo lo malo detrás y empezar el año aprendiendo a caminar de otra forma.  Y desde el día de la noticia, hasta el día de la operación trabajé conmigo en la aceptación de mi situación, en desprenderme de cosas que no me hacían bien, en profundizar los caminos de cambio iniciados.  Llegué al día D con mucha más serenidad y menos peleada conmigo misma.  Algo se avizoraba diferente.

Mientras me acercaba al 28 recibí un llamado.  Ciertamente, por un medio poco convencional, pero decidí responderlo.  Responderlo fue de alguna manera iniciar el camino del perdón… pero del perdón más profundo y sincero.  Hoy, se cumplieron 7 años de la noche que me reencontré con esa alma.  Hoy.

8 de Enero nunca fue un día más del montón. Siempre por una razón u otra esta fecha está vinculada a personas muy especiales y a sentimientos y vibraciones diferentes de las habituales.

8 de Enero de 2011 no fue la excepción.   Quiero compartir esto con ustedes porque quizás a alguien más le pueda servir la experiencia.  Hoy participé de un encuentro de armonización con sonido.  Yo fui con las expectativas no muy amplias, sí con ganas de participar de un momento de meditación y en búsqueda de recuperar el equilibrio perdido durante los días de reposo.  La experiencia fue absolutamente sanadora.  Y pueden elegir creerme o no, pero me fui del encuentro llena de vitalidad y sin ningún dolor.  La verdad es que a mí me resulta un poco increíble también, pero el trabajo fue muy intenso y sentido; y sentí el resultado en el cuerpo.  Me quedé pensando en cómo trabajar con la interioridad y el espíritu puede ayudar al tratamiento  que estoy realizando, y a mejorar otros aspectos de mi vida.

Me llevé del encuentro una frase “estamos hechos de música”.  Creo que la tomé porque ése es un camino por donde yo quiero andar.

Ahora a caminar.  Pero de otra manera.  Como me dijeron la vez pasada, “si buscás resultados diferentes, entonces no sigas actuando de la misma forma”.  Tan simple, y tan revelador.

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Un Comentario (+add yours?)

  1. elmundoquerespiro
    ene 13, 2011 @ 16:14:29

    Hola Tania!!!
    Muchas gracias!! Sí, la verdad que me interesaría, cuál es la dirección del directorio? puedo agregarlo a mis links!

    Saludos,

    Mariana

    Responder

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