A veces, pasa. Uno se despierta un día y dice “no puedo seguir así, ya no más”. Y empieza a hacer cosas para cambiar. Empieza la dieta, deja los vicios, hace ejercicio, se propone verse más lindo, saca turno con un terapeuta, y un peluquero, y una manicura.
Es fácil en el primer arranque hacer todo eso de un momento al otro. Decir BASTA y arrancar… O no, en realidad no es tan fácil, pero es mucho más difícil sostenerlo y comprometerse hasta las últimas consecuencias con el cambio.
Digo esto porque siendo necesario, es muy difícil. Y hay momentos donde uno se encuentra como perdido, sin saber a dónde uno debería apuntar. Porque entre las cosas que uno deja atrás no están sólo las malas costumbres; uno empieza a ver el entorno de otra manera, a significar las cosas diferente, y a proyectar diferente.
y quedan atrás las identificaciones que uno tenía, de repente la melodía que acompañaba ya no es la misma, bien porque es totalmente otra o porque la música se escucha con otra intensidad.
Es reacomodarse a uno mismo otra vez, descubrir nuevos placeres y desagrados, reencontrarse con la imagen del espejo, es volver a empezar. Y a veces, casi paradojalmente, uno extraña ese que fue durante tantos años, y se siente inseguro sin todo lo que uno había armado a su alrededor.
Y sin embargo vale la pena cambiar. Quizá el cambio sea una de esas formas encantadoras de caos. A veces estando envuelto en una forma caótica dificulta encontrarle su belleza…. Quizás pueda verla más adelante. Es como cuando uno sale a caminar en la montaña, y va por una pendiente pronunciada que le quita el aliento… pero al llegar y contemplar lo que se dejó atrás, uno observa una maravilla conmovedora.
Escribo esto un día que me pregunto por qué. Y es un por qué importante, es ¿por qué vale la pena vivir?… Es casi un ¿para qué estoy acá? Porque ya no creo como antes que nada valía la pena, que todo era un sinsentido ridículo y que lo único ciertamente valioso era dejar de existir (muy trágico tal vez, pero sincero). Y ya no pienso que todo sea así, creo en que hay un sentido, una lógica que me rige, algo que hace valer la pena que estoy donde estoy, pero ¿qué es? ¿para qué estoy? ¿por qué estoy?
… Según parece, me queda por delante una noche de reflexiones… o filosofía barata