Hoy es un día de esos… de esos que últimamente tengo más seguido de lo que me gustaría. Hace rato que voy y vengo de la computadora sin poder escribir una sola palabra de aquellos temas que me interesarían.
Sólo hay ruido en mi cabeza. Miles de frases, de canciones, de reflexiones que van y vienen alternándose sin aparente sentido… Como en una especie de sueño consciente que aturde y que no revela nada trascendente. Como las pesadillas de algunas noches en las que me despierto y no puedo volver a conciliar el sueño.
Me resulta imposible enfocarme en una sola cosa, porque sólo puedo pensar en forma caótica… desde la canción “susanita tiene un ratón, un ratón chiquitín” hasta “always somewhere” de scorpions; desde confesiones íntimas que me han hecho hasta bromas irrelevantes, todo, absolutamente todo formando un conjunto absurdo e inespecífico.
Y a pesar de que estuve todo el día en silencio, sin oir ocasionalmente más que una voz del otro lado del teléfono o los ladridos de mis perros, estoy aturdida, apabullada, inquieta. Todas las voces que escuché alguna vez vuelven por alguna razón que no comprendo. Hasta que de a ratos me duele la cabeza. Es que algunas de esas voces, escenas, recuerdos, también me duelen.
No entiendo. No puedo ordenarlo. No puedo hablar sobre lo que pienso. No puedo soltarlo.
